14 de octubre de 2012

Desgarrador

En plena era de la tecnología y de la comunicación, son precisamente la tecnología y la incomunicación quienes han acabado con Amanda Todd. Con solo quince años y después de haber denunciado en la red que estaba siendo víctima de acoso, la joven canadiense no ha resistido más y ha puesto fin a su vida.
Había utilizado internet para denunciar su situación, después de que la propia red hubiera contribuido decisivamente a sumergirla en la profunda depresión que la condujo a este dramático final. Un error excesivamente común en nuestros días (utilizar la redes sociales para publicar fotos comprometidas) y la crueldad de quien puede utilizarlas de manera despiadada, provocaron agresiones, insultos, desprecios, etc. que acabaron, finalmente, por destruir a Amanda. "No tengo a nadie", "Necesito a alguien", eran los gritos mudos que la adolescente había lanzado como súplica. Pero fue inútil; días después de publicar estas imágenes, decidió acabar con su sufrimiento.
Por favor, padres, educadores, entre todos, ayudemos a  que los jóvenes hagan un uso responsable de la red. En ella, en ese mundo virtual casi infinito, también tiene cabida, desgraciadamente, lo peor del ser humano.

AMANDA, DESCANSA EN PAZ.

1 comentario:

  1. Hola profe, me da mucha pena amanda uno no se puede fiar mucho de internet.
    10000000000000 besos julia.

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